jueves, 9 de julio de 2009

CINE Mozart y la Ballena

Mozart y la ballena es una película inspirada en hechos reales: la relación de una pareja con Síndrome de Asperger. Donald (Josh Hartnett) forma un grupo de personas con discapacidades parecidas para ayudarse los unos a los otros. Un día se incorpora al grupo una persona nueva: Isabelle (Radha Mitchell). Es una chica desinhibida de la que se enamora Donald. Pero la enfermedad de ambos hace que las cosas no sean fáciles.

El título de la película hace referencia a los disfraces que se ponen la noche de Halloween: Donald se viste de ballena, e Isabelle de Mozart. Estaba prevista su estreno en España para finales de año.

Está inspirada en la historia real de Jerry Newport y Mary Meinel. «Si algo hay que yo no he tenido nunca es gracia natural», dice Newport. «Supongo que eso es parte de mí y que siempre he sentido que me faltaba, y que todo el mundo que me rodeaba parecía tener, ese sentido natural de saber cuándo tenía que hablar y lo que tenía que decir».

Un día, Jerry se fue al cine, después de haber pasado una fuerte depresión y de haberse quedado sin amigos. Fue a ver Rain Man. El personaje que interpreta Dustin Hoffman, Raymond Babbitt, tiene un don especial para el cálculo. Jerry descubrió en aquel cine que él también lo tenía.

Cuando alguien de la película le preguntó a Babbitt cuántos eran 4.343 por 1234, Jerry sabía la respuesta. «La respuesta era 5.359.262», dice Jerry. «Lo dije antes que Babbitt. La gente que estaba delante de mi en el cine se dio la vuelta. Y entonces, ¡me di cuenta!».

Entonces leyó todo lo que pudo sobre autismo y se fue al Departamento de Psiquiatría de UCLA, donde le diagnosticaron Síndrome de Asperger. Entonces fue cuando creó un grupo de autistas adultos y conoció a Mary Meinel, una autista "savant".

Mary puede escribir música empezando desde la última nota en la última página y hacia atrás (dice que ya está escrita en su cerebro). Y toca instrumentos musicales sin haber tomado ninguna lección. Lamentablemente, su matrimonio no duró para siempre